jueves, 25 de noviembre de 2010

¿Què produce el temor?

El temor hace a una Mujer indecisa, insegura, vergonzosa, estancada, presa, atada a una supuesta “realidad” que cree que no puede cambiar. Cuando somos libres del temor podemos conquistar nuevas y mayores metas, podemos ser de influencia y bendición a una mayor cantidad de personas. Hay quienes no se animan a emprender cosas en su vida por temor a fracasar, porque sienten que no tienen la capacidad de lograr cosas, sin embargo, si que tienen la capacidad, todos la ven, menos ellas mismas, si observas detenidamente todas las personas verás que poseen un enorme potencial, llenas de talentos y dones, pero si por causa de la inseguridad y el temor ese potencial se bloquea, no llegarán a nada. Muchas están dominadas bajo el yugo del miedo “no se si puedo”, “mejor no arriesgo nada, así no pierdo nada”, “mejor no lo intento, a ver si fracaso y se ríen de mi” sin embargo no saben que peor se van a sentir si no intentan nada. Fracasar en alguna cosa no es estar derrotada, es solo fallar un intento, la verdadera derrota es nunca arriesgar nada. Cuando somos libres del temor sabemos correr riesgos que valen la pena. El temor produce escasez, ansiedad, afán, preocupación, irritabilidad, ira y derrota.

Hoy Dios te dice enérgicamente: ¡No Temas, Yo estoy contigo!.Avanza a cumplir tus sueños, libera hoy tu corazón de todo temor mentiroso porque fuiste creada para vivir feliz. Levántate con valentía y coraje, el mundo espera ver todo lo que hay en ti. MUJER SEGURA Por último te invito a que hagas esta oración en voz alta: “Señor Jesús perdóname por no creerte en muchas ocasiones, rechazo todo pensamiento negativo y recibo tu palabra, me comprometo a vivir confiando en tu palabra y tu poder, me comprometo a tener fe de que recibiré todo lo que estoy necesitando y a esforzarme en fe para alcanzar todas tus promesas. Señor Jesús Creo en ti y en tu fidelidad sobre todas las cosas. Amen.”
No temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas”. Joel 2:21. "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia". Isaías 41:10 ¡No Temas!

MUJER SEGURA ¡No Temas! sus palabras tienen tanto peso y poder que nos golpean tratando de penetrar hasta lo más hondo del alma para instalar una fuerte sensación de paz y seguridad. ¡Gracias Señor porque somos participes de tu poder!. Hoy Dios te dice enérgicamente: ¡No Temas, MUJERE HERMOSA Yo estoy contigo!.

BENDICIONES AMADAS!! ADELANTE, FIRMES AGARRADITAS DE LA MANO DE PAPA. SEPARADAS DE EL NADA PODEMOS HACE!

FELIZ Y BENDECIDO DIA DE ACCION DE GRACIAS!

lunes, 15 de noviembre de 2010

LO DIFICIL DE UNA ENFERMEDAD

Mar 5:25 Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre,
Mar 5:26 y había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía y de nada le había servido, antes le iba peor,
Mar 5:27 cuando oyó hablar de Jesús se acercó por detrás entre la multitud y tocó su manto,
Mar 5:28 porque decía: "Si toco tan solo su manto, seré salva".
Mar 5:29 Inmediatamente la fuente de su sangre se secó, y sintió en el cuerpo que estaba sana de su azote.

Hemos escuchado tantas prédicas que hablan de la mujer del flujo de sangre y de la Fe de ésta para sanar, sin embargo hoy quiero hablar sobre otro aspecto de este relato, aplicándolo al área emocional. Quiero llegar a tu corazón, mediante el Espíritu Santo que entiende por lo que has estado atravesando. Espero que sea de edificación a su vida, como lo ha sido a la mía.

Tres de los cuatro evangelios hablan del relato de la mujer que padecía de un constante flujo de sangre y los tres relatos revelan aspectos de suma importancia a considerar. El libro de Marcos nos os dice que este padecimiento estuvo con esta mujer por espacio de 12 años. Y allí comienza el Señor a ministrar sobre el aspecto emocional de esta mujer, que durante doce años se levantaba diariamente para notar que algo anormal estaba ocurriendo en su cuerpo. La Biblia no dice que ese flujo de sangre iba acompañado de algún dolor, sin embargo, sólo las féminas pueden asegurar que cualquier enfermedad que esté relacionado con el sistema reproductivo y/o endocrino trae consigo incomodidad y dolor. Suponiendo que este padecimiento fuese indoloro, aún así, levantarse diariamente con hemorragia debe ser una experiencia sumamente desagradable para quien lo experimenta.

El relato en Marcos nos revela que “ella había sufrido MUCHO a manos de MUCHOS médicos y había gastado TODO lo que tenía y de nada le había servido, antes le iba peor”. Es precisamente sobre estos aspectos que deseo enfocar en este artículo. Esta mujer había buscado ayuda en la ciencia. Dice las Escrituras que fue a MUCHOS médicos. Y aunque seguramente todos concuerdan que hoy disfrutamos de mayores adelantos y más conocimiento sobre medicina comparado con la antigüedad, seguramente también todos concuerdan que aún cuando la ciencia ha sido de ayuda a muchos, sigue estando limitada, hasta el punto que hay síntomas y padecimientos en los cuales no se ha encontrado nombre, y menos una cura. Hoy día he escuchado, al igual que esta mujer, a muchas personas que asisten regularmente a médicos por diversos padecimientos y tal pareciera que los médicos “no saben” ó “no han podido dar” con lo que realmente el enfermo siente. Tanto así que el/la enfermo/a decide cambiar de médico con la esperanza de que éste otro/a sea certero y pueda dar de una vez y por todas con el problema. Grande es la frustración cuando luego de haber visitado a varios médicos, de haberse realizado decenas de laboratorios, de haber usado cientos de medicamentos, aún la situación persiste y en algunos casos se agrava. El enfermo siente que los médicos están dando palos a ciegas, tratando de dar con una causa que no logran definir, y encima de ello sigue recetando medicamentos que no logran “sanar” los síntomas. Adicional a ello están los médicos que trata ó hace sentir al enfermo como un hipocondriaco, insinuándole ó expresándole de manera abierta que se está inventando los síntomas, que todo es producto del estrés, de los problemas familiares, ó algo sin importancia. Ante lo anterior, algunos enfermos frustrados deciden acudir a otros medios como de medicina no convencional como la medicina natural, acupuntura, etc., sin éxito. Al final de la jornada, el/la enfermo/a ha gastado una considerable suma de dinero en médicos, laboratorios y medicamentos sin que aún tenga un diagnóstico certero de cual es la enfermedad, ó que la está provocando, y por consiguiente como sanarla. En todo este análisis no hemos mencionado como esto afecta a conyuges, hijos o familiares, la vida diaria trayendo aún más dolor al enfermo. Mientras todo esto ocurre el enfermo se levanta día tras día sintiéndose enfermos, con síntomas en su cuerpo que nada ni nadie les ha podido diagnósticar ó simplemente ayudar. Es frustrante? Por supuesto que si! Eso vivió esa mujer, que ya estaba emocionalmente marcada por una sociedad que la mantenía aislada por considerarla inmunda a causa de su enfermedad. Encima de eso tuvo que atravesar una dolorosa jornada através de la ciencia que no pudo ayudarla en su problema de salud. Adicional esta enfermedad afectó seriamente su economía ya que dice las Escrituras que ella “gastó todo lo que tenía”. Bien dice un refrán que no existe dinero en el mundo que pueda comprar la salud.

Me llama la atención como esta mujer insistía en su sanidad. De alguna forma en su interior ella sabía que lo que estaba sufriendo no era normal, y no debía estar en su cuerpo. Por eso se esforzó tanto, y gastó tanto dinero en buscar una solución. Aún cuando la ciencia no pudo ayudarla ella no se resignó a vivir de esa forma y no perdió su esperanza y su fe en encontrar sanidad. La fe agresiva de esta mujer es digna de resaltar y emular. Ella no mandó a venir a Jesús, ella decidió ir hacia él, sin mucho ruido y arrebatar su sanidad. Ella quería sanar y haría cualquier cosa por lograrlo! Ella dijo: “si toco tan solo su manto, seré salva (sozo, que en griego es hacer completo, sanidad)”. Su Fe no fue defraudada, y tal como ella lo pensó, lo hizo, fue hecho.

Al igual que ayer, hoy vemos mucha gente enferma físicamente, que necesitan el toque sanador de Jesucristo donde la ciencia ha estado limitada y ha fallado. Muchos están atravesando lo que ésta mujer atravesó, esto es, que han ido a MUCHOS médicos, de diferentes ramas ó especialidades, en busca de respuestas, de un diagnóstico a su padecimiento, de una cura para su enfermedad. Muchos han gastado considerables cantidades de dinero, y siguen igual ó peor.

Con cuanta frecuencia hablamos de la sanidad divina en nuestras congregaciones? Nos referimos muchas veces a la congregación como el “hospital del alma” , pero ignoramos consciente ó inconscientemente, que Jesús sanaba físicamente a los enfermos por doquiera que iba como algo normal e integral de su ministerio y dentro de su mandato de predicar la Palabra está imponer manos a los enfermos y que estos sanen (Marcos 16:15-18).

Muchos milagros de sanidades trajeron consigo la salvación del alma debido a que vidas que fueron sanadas por Jesús decidieron servirle agradecidos. Através de una sanidad física puede haber salvación espiritual. Sin embargo Dios no nos sana con condiciones, ya que nunca preguntó a los enfermos que harían después de ser sanados. Dios nos sana porque nos ama, y porque no es Su voluntad que estemos enfermos. Este mundo necesita salvación espiritual y también sanidad física la cual Dios ya proveyó mediante su Hijo Jesucristo cuando murió en la cruz ( Isaías 53:3-5).

Usted que lee posiblemente se identifique en con el proceso difícil, frustrante, tedioso y emocional que esta mujer sanada del flujo de sangre, atravesó. Crea en este día que hoy es el día de su Sanidad. Crea en este día que hoy cesa todo síntoma, que hoy se seca toda enfermedad en su cuerpo en el nombre de Jesús. Crea como esta mujer, que esa enfermedad no es suya, que no debe estar en su cuerpo y haga lo propio para salir de ella, esto es, viniendo con Fe a Jesús para hallar sanidad.

10 ASESINOS COMUNES EN LA ORACION

1. PECADOS NO CONFESADOS:
Este es quizás el más común de los asesinos de la oración.
El no habría escuchado si yo no hubiera confesado mis pe-cados (Salmo 66: 18, La Biblia al día).
Dios es perfecto y no puede tolerar el pecado en nosotros. Como resultados, le resta poder a nuestras oraciones.
La buena noticia es que Dios nos perdona cuando confesamos el pecado y este desaparece. Porque perdonare la maldad de ellos, y no me acordare más de su pecado (Jer. 31:34)
Dios perdona y en ese momento se restaura nuestra relación y nuestra oración vuelven a cobrar poder. La oración evita que pequemos. El pecado evita que oremos.
2. FALTA DE FE:
Tiene un impacto increíblemente negativo en la vida de los cristianos. Sin fe la oración carece de poder.
Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor (Santiago 1:6-7).
La falta de fe hace a las personas inestables o de doble animo y las incapacitas para escuchar a Dios o recibir sus dones.
3. DESOBEDIENCIA:
Significa no someterse o sujetarse a los principios divinos, al des-obedecer demostramos la falta de confianza y dependencia en Dios, por tanto las oraciones hechas bajo esas circunstancias son ineficaces.
La obediencia es una condición para disfrutar de los benéficos del Padre.
Esa es la condición que debemos cumplir para poder acercarnos a Él en oración.
Si vamos a desarrollar una creciente relación con Dios y llegar a ser personas fuertes en la oración, debemos obedecer.
La obediencia es el resultado natural de la fe en Dios. Quien ama y confía en Dios...
Le obedece. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho...
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. (Juan 15:7,10).
4. FALTA DE TRANSPARENCIA CON DIOS Y CON OTROS:
La transparencia es difícil para muchas personas.
Pero la franqueza con otros puede tener un profundo efecto en nuestras vidas.
La transparencia con Dios al orar le coloca en la agenda de Él en lugar de suya, y también le da la libertad a otros creyentes para que oren por usted estratégica y específicamente.
Existe la gran necesidad de reconocer cuando fallamos y confesarlo pidiendo perdón en humildad. Cuando confesamos nuestros pecados unos a otros lo cual requiere de nosotros una absoluta transparencia, Dios puede sanarnos, limpiarnos y experimentamos una restauración espiritual, física y emocional.
Además nuestra transparencia ayuda a otros, porque les muestra que no están solos en sus dificulta-des.
Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por los otros, para que seáis sanados (Santiago 5:16).
5. FALTA DE PERDÓN:
El perdón no es un asunto trivial como la ciencia, el deporte, la riqueza o la fama.
Ni tampoco una alternativa de palabras. Se trata de una actitud del corazón y de que el Espíritu Santo nos dé el poder para perdonar.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestros Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas (Marcos 6:14-15).
Cuando una persona se niega a perdonar a otra, se daña a sí misma, porque su falta de perdón producirá en ella raíces de amargura y con amargura no se puede entrar en oración y salir con bendición.
6. MOTIVOS FALSOS:
Cuando nuestros motivos no son buenos, nuestras oraciones carecen de poder.
Por ende es imprescindible cuando hacemos algo, especialmente los grandes proyectos, examinar porque lo estamos haciendo.
Ese proceso expone nuestros motivos.
Santiago 4:3, dice: pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.
Al orar podemos examinar si estamos actuando con orgullo, temor, autosuficiencia, egoísmo, conveniencia, etc.,
Dios nos lo mostrara siempre que deseemos escuchar. Y si lo deseamos, Él cambiara nuestros motivos.
7. LA IDOLATRÍA:
Un ídolo puede ser cualquier cosa que se interponga entre Dios y nosotros; por tanto, idolatría no es, solo adorar una imagen, sino más bien, poner cualquier cosa primero que a Dios.
Los ídolos vienen de muchas formas como el dinero, la fama, una carrera, los hijos, el placer, etc., pues este es un asunto del corazón.
Según Ezequiel 14:3; Dios no permite que un adorador de ídolos, ni siquiera le hable. Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?
8. INDIFERENCIA HACIA OTROS:
Esa es una actitud incorrecta, y es abominada por Dios, pues El se interesa por todos los hombres, sin importar su raza, clase, credo o nación.
El Salmo 33:13 dice: Desde los cielos miró el Señor; vio a todos los hijos de los hombres.
Las Escrituras están llenas de versículos que respaldan el anhelo de dios para que haya unidad entre los creyentes, los hermanos cristianos, los cónyuges, los laicos y los pastores, etc.
Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también se améis unos a otros (Juan 13:34).
A través de la oración a-prendemos a amar a otros.
Es imposible que una persona odie y critique a alguien por quien está orando.
La oración genera compasión, no competencia.
9. INDIFERENCIA HACIA LA SOBERANÍA DE DIOS:
Dios es omnipotente, omnisapiente y omnipresente; es decir, que todo lo puede, todo lo sabe y está en toda parte a la vez; por ende es Soberano... (Salmo 139:1-18)
¿Adónde me iré de tu Espíritu, o adónde huiré de tu presencia? ( v.7)
Cuando Jesús mostró a sus discípulos como orar,
Lo primero que hizo fue enseñarles a honrar a Dios por lo que es: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino.
Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra (Marcos 6:9-10).
Cada vez que no prestamos atención al orden divino de las cosas, nos apartamos de los límites e impedimos nuestra relación con nuestro Padre celestial.
10. VOLUNTAD REBELDE:
La persona cuya voluntad está rendida a Dios mantiene una relación con el cómo la que se describe en la parábola de la Vid y los Pámpanos:
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis y os será hecho”. (Juan 15:7)
El propósito fundamental de la oración no es que obtengamos lo que queremos, sino aprender a querer lo que Dios nos da.
Esto solo sucede cuando rendimos nuestra voluntad y nos colocamos en la agenda de Dios en lugar de la nuestra.
Rendir nuestra voluntad a la de Dios reporta grandes beneficios. Uno de ellos es que Dios promete responder nuestras oraciones y conceder nuestras peticiones.
Otro es que llegamos a recibir el poder de Cristo a través del Espíritu Santo.